Edificio para viviendas, locales y oficinas en Gran Vía.

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Edificio para viviendas, locales y oficinas en Gran Vía.

Gabriel Olmos Caballero. 1967-70.

Gran Vía Escultor Salzillo, 15. 30004 Murcia.
 

Edificio situado formando esquina entre la plaza Santa Isabel y la Gran Vía Escultor Salzillo, ocupando un solar de forma sensiblemente rectangular, y que organiza diversos usos en sus dieciséis plantas sobre rasante atendiendo a una característica fundamental del movimiento moderno aplicable a los inmuebles levantados en los centros urbanos. De esta manera nos vamos a encontrar una planta baja destinada a usos comerciales, que relega el acceso a las plantas superiores a un extremo del solar para no restar protagonismo a la serie de amplios escaparates, una planta entresuelo destinada a oficinas y otras cuatro plantas de piso dedicadas asimismo a usos administrativos. Estas cuatro alturas, en fachada, se significan mediante el empleo de un muro cortina azul sobre el que, a modo de bloque escalonado, emergen los niveles ocupados por las viviendas.

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Sobre la base comercial+entresuelo se levantan las cuatro plantas protegidas por el característico muro cortina azul. Los cuerpos destinados a viviendas alcanzan las dieciséis alturas en un ático cubierto con pérgola calada.

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En el alzado a la Gran Vía las protagonistas son las amplias terrazas a las que recaen el dormitorio principal y el salón. Por desgracia su diseño original se ha visto anulado por la inclusión de carpinterías de aluminio.

 

Las viviendas son de amplias proporciones, oscilando entre los aproximadamente 260 m2 de las cuatro primeras plantas y los 180 m2 de las ubicadas en la torre. Se caracterizan por volcar todas sus piezas al exterior, aprovechando su inmejorable situación en esquina, y por la existencia de un enorme espacio dedicado a living room – comedor como pieza principal de la casa. No hay una separación efectiva de las zonas de estar y descanso, pero sí que se envía al fondo del solar, junto al patio, la cocina junto con el área de servicio, que además posee montacargas propio separado del resto de recorridos.

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A la vista de los alzados de proyecto, se puede comprobar cómo el edificio se diseñó contando con tres plantas para oficinas. Finalmente una de las plantas de vivienda cambió su uso para destinarse a actividades terciarias, con lo que el muro cortina pasó a cubrir cuatro niveles.

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En la planta podemos destacar el enorme espacio dedicado a estar-comedor y la situación de las áreas de servicio y comunicaciones al fondo del solar.

 

El edificio, pese a no haber envejecido tan bien como algunos de sus vecinos (debido a la falta de criterio en la sustitución de carpinterías, toldos y revocos), evidencia un gusto por el empleo de materiales de calidad y por mejoras en la habitabilidad (amplitud de espacios de distribución, orientación, soleamiento, vistas, cuartos de baño…) que ya venían empleando otros arquitectos en la misma zona desde principios de la década de los sesenta. Por otra parte, sigue la estela dejada por otras estructuras (Torre de Murcia, Pedro y Juan Pan da Torre, 1961) que rebasan ampliamente la altura de las primeras construcciones de la Gran Vía (Banco Rural)  y que culminará con el proyecto de Escario, Vidal y Vives para el Banco Vitalicio en 1969.

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En esta postal, como en la siguiente, de principios de los años setenta, observamos el edificio recién construido a la derecha. Todavía no se había producido la desigual sustitución de carpinterías ni el cierre del ático.

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La plaza de Santa Isabel, ya con los edificios que la flanquean hoy, en una imagen de finales de los setenta. La plaza surgió en el solar dejado por el derribo del convento homónimo, y hasta la construcción del estacionamiento para vehículos subterráneo llevada a cabo en los años 60 del XX, respondió al típico patrón de “jardín romántico” con parterres y árboles de gran porte.

 

El arquitecto, Gabriel Olmos Caballero, realizará numerosos proyectos al compás del destacado desarrollo urbano que experimenta la ciudad de Murcia (tanto en sus reformas interiores como en sus zonas de expansión) en los años sesenta y setenta del siglo XX. Obras suyas son, entre otras, el edificio que forma esquina entre la misma plaza Santa Isabel y la Gran Vía 17, frente a éste o la Cooperativa de 192 viviendas conocida como Edificio Alba (1965) entre las avenidas del General Primo de Rivera y de la Libertad.

Fuentes consultadas:
“Cincuenta años de Arquitectura en Murcia”. José María Hervás Avilés. COAM. Murcia, 1982.
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