Torre de Ripalda

Torre de Ripalda

La Pagoda.

 Plaza Legión Española 1-3 c/v Monforte 1-3. 46010 Valencia.

Antonio Escario Martínez, José Antonio Vidal Beneyto y José Vives Ferrero.

En 1969, con el traslado de las antiguas instalaciones de la Feria de Valencia, se da el pistoletazo de salida al inicio de la urbanización de los terrenos del antiguo Pla del Reial, si bien en la práctica ésta ya había comenzado con la demolición del eclecticista Palacio de Ripalda que se situaba en el solar de la torre que nos ocupa. Con proyecto de 1967, las obras de este edificio que combina usos terciarios y residenciales, aprovechando su situación privilegiada en la ciudad, se prolongan entre 1969 y 1973, y dan lugar a un volumen de planta poligonal, compuesto de sótano para vehículos y de un basamento que ocupa toda la superficie de la parcela para distribuir locales comerciales y oficinas. La torre propiamente dicha, de catorce plantas, está formada por un primer cuerpo que integra nueve viviendas por planta y un  volumen superior que alberga tres viviendas por nivel, de hasta 300 m2.

La imagen reconocible del edificio viene dada por su carismática fachada compuesta en estratos horizontales que acentúan la secuencia lleno-vacío (antepechos-ventanas longitudinales) y que esconden toda referencia a elementos verticales de la estructura. Las terrazas, de amplios vuelos y cuyos antepechos se curvan en las aristas, contribuyen a reforzar esta sensación. Ladrillo oscuro de Almansa y carpinterías de madera y vidrio son los materiales utilizados. Bandas de jardineras recorren todo el perímetro de las terrazas.
Las viviendas, de alto nivel, se organizan en base a una separación de funciones, orientándose la zona de día a las amplias terrazas que buscan el máximo aprovechamiento de la luz solar. Todas ellas cuentan con dos accesos, el principal y el destinado al servicio. Los núcleos verticales de circulación (tres en total) cuentan con entre cuatro y seis ascensores dependiendo de las viviendas a las que den acceso.

La arquitectura de Escario, Vidal y Vives, junto con la de otros profesionales coetáneos como el grupo GODB o Tamarit Pitarch, fue la que dio respuesta a los requerimientos de la burguesía valenciana entre los años 70 y 90. Acabadas sus carreras universitarias en torno a 1965, sus obras van a estar impregnadas de un importante componente organicista y de interés por los nuevos materiales, así como por explorar las cualidades que los tradicionales podían aportar a la estética moderna. Rotundas fachadas, lujosos zaguanes, jardineras, escalonamiento de volúmenes y superposición de planos para unos edificios hoy plenamente integrados en el ensanche valenciano y que siguen siendo todo un referente de buen hacer profesional.

Fuentes:
“Guía de Arquitectura de Valencia”. AA.VV. Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia. 2ª ed., 2010.
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