Edificio Vistamar. Alicante.

Edificio Vistamar. Alicante.

Edificio Vistamar.

Juan Guardiola Gaya, 1963-66.

Sol Naciente, 18. 03016 Alicante.

La Torre Vistamar se erige como hito edificado de una operación urbanística fuertemente especulativa gestada a principios de los años 60 del siglo XX entre la estrecha franja que separa la carretera que discurre a los pies de la Serra Grosa del mar. Juan Guardiola Gaya en principio proyecta una torre de planta hexagonal que más tarde adquiriría su diseño definitivo: un esbelto volumen de planta alargada, cóncava, sobre un basamento prismático, cuyo más directo antecedente puede encontrarse en la conocida Torre Pirelli, de Milán, obra de Gio Ponti (1958).

La composición en altura del edificio se resuelve de la siguiente manera: cuerpo basamental de siete plantas de piso, organizando siete viviendas por nivel servidas por dos núcleos verticales situados en los extremos. El frente es completamente aterrazado para aprovechar la situación y orientación del edificio. Este volumen salva la diferencia de cota entre la carretera y el mar, y sobre él se dispone una planta diáfana cubierta por otro piso, un prisma blanco destinado a funciones comerciales. El cuerpo principal del conjunto lo constituye la torre propiamente dicha, de treinta plantas de piso. Cinco viviendas por planta y un núcleo de comunicación vertical compuesto de tres ascensores y montacargas de servicio, situado en el centro a costa de restar espacio a una de las viviendas, que integra un solo dormitorio. Las dos viviendas de los extremos son las más amplias, con tres habitaciones. De nuevo Guardiola muestra su dominio de la ordenación en planta, siendo capaz de organizar, dentro de una superficie oblonga, las distintas estancias aprovechando eficazmente el espacio.

Si en la terciaria Torre Pirelli el protagonista de las fachadas es el muro cortina, aquí Guardiola pretende crear el mismo efecto incorporando soluciones de la arquitectura doméstica: frente aterrazado continuo hacia el mar, con testeros macizos de ladrillo caravista ocre, sólo perforados por huecos verticales integrados en una banda continua en toda la altura de la torre, y pequeños óculos que dotan de ventilación a los cuartos de baño de las viviendas extremas. En la parte posterior, una celosía de hormigón fabricada por Miguel Losán siguiendo un diseño del propio arquitecto, cubre el corredor posterior que da acceso a las viviendas.

Encontramos en esta obra muchas de las características de la producción del arquitecto catalán: elaborados despieces en ladrillo, barandillas de sabor naútico, integración de las artes, ordenación neoplástica de las plantas… Guardiola es uno de los grandes arquitectos del turismo de la Costa Blanca. Sus obras en Alicante (La Chicharra, La Rotonda, entre otras) y Benidorm (Coblanca) así lo certifican.

Fuentes consultadas:
“Guía de Arquitectura de la Provincia de Alicante”. Gaspar Jaén i Urban (Coord.) y otros. Instituto de Cultura Juan Gil-Albert / CTAA. Alicante, 1999.
“La Vivienda Moderna. Registro Docomomo Ibérico, 1925-1965”. AA.VV. Fundación Caja Arquitectos / DOCOMOMO Ibérico. Barcelona, 2009.
“Turismo y Arquitectura: La Modernidad como respuesta”. Justo Oliva Meyer. Publicado en Vía Arquitectura.  http://www.via-arquitectura.net/01/01-02-024.htm
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2 comentarios en “Edificio Vistamar. Alicante.

  1. La planta comercial (hoy creo que son viviendas) que hay sobre la diáfana, tenia un aplacado azul, no era gresite, era un azulejo que incluso creo que tenía un poco de relieve. Pero en una anterior restauración..
    Por otra parte, si os fijáis, en la franja costera que va desde el edifcio Rocafel hasta Las Brisas y salvo algunas excepciones, se exigía a todos los edificios o que fueran más bajos que la carretera, o que tuvieran una planta diáfana al nivel calle. Planta que se aprovechaba para hacer los accesos.

    • Gracias Paco por estos datos que desconocía. La verdad que las restauraciones unas veces sirven para sustituir materiales o técnicas constructivas que no han dado un buen resultado, pero en otras empobrecen de forma notable la calidad del conjunto hasta tal punto que puede llegar a costar entenderlo.
      En ésta última restauración del edificio, todavía no entiendo por qué el tono parduzco de los ladrillos de la fachada posterior, ni tampoco la necesidad que había de revocar los caravistas del lateral de la torre.

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